Leamos el
siguiente texto y luego lo analizaremos:
Un perro
come todos los días, pero lleva un collar.
Un lobo, a
veces pasa hambre, pero no responde ante nadie.
La mayoría
de los hombres eligen el collar y lo llaman «seguridad».
Va un lobo
y se encuentre con un perro. El lobo está delgado y hambriento. El perro está
gordo, cómodo y bien alimentado por su amo.
El lobo le
dice: «Oye, tu vida parece fácil»
El perro
responde: «Sí, ven conmigo y no volverás a pasar hambre».
El lobo
empieza a caminar con el perro y entonces se fija que este tiene una marca
alrededor del cuello y le pregunta: «Oye, ¿qué es esa marca?»
El perro
contesta: «Nada. Mi amo, me ata durante el día, pero por la noche, en casa, soy
libre».
El lobo se
da media vuelta y vuelve al bosque.
La mayoría
de las personas escucha esta historia y piensa que el lobo se sacrifica y no es
así. El lobo toma una decisión, el hambre no es el problema, el hambre es el
precio de la libertad, pero el collar no siempre es un trabajo, a veces es una
relación en la que sigues porque la comodidad te resulta mejor que la
incertidumbre de irte. A veces, «el collar» es un grupo al que sigues
perteneciendo, porque sentirte aceptado es más fácil que la soledad de haber
evolucionado. A veces «el collar» es una versión de ti mismo que sigues
interpretando porque la aprobación de los demás resulta más cómoda que el
riesgo de ser quien realmente eres.
El perro no
es libre, solo está bien alimentado. He aquí la diferencia entre un hombre que
tiene todo lo que necesita y un hombre que no responde ante nadie. La mayoría
de los hombres han confundido esas dos cosas desde pequeños.
El lobo
pasa hambre, de vez en cuando, pero nadie es su dueño y precisamente porque
está dispuesto a vivir sin ciertas cosas, nadie puede utilizar eso para
controlarlo. No puedes controlar a un hombre que no tiene miedo a pasar hambre.
Ese es el hombre más peligroso que existe (para el sistema). No es el que más
tiene, sino el que menos necesita.
…………………………….
Este texto
pertenece a Jordi Segués y a continuación lo analizaremos desde una perspectiva
psicológica-social y filosófica.
1. Perspectiva de la psicología social
Como primer punto, se puede sostener que uno de los
principios más sólidos de la psicología social es que el ser humano posee dos
necesidades fundamentales: seguridad y pertinencia. Estas necesidades aparecen
en numerosas teorías psicológicas, ya que las personas buscan protección
física, económica y emocional porque ello reduce la incertidumbre y la
ansiedad.
Por otra parte, el «collar» simboliza precisamente aquello
que satisface esas necesidades, ya que puede representar un empleo estable, una
pareja, una religión, un partido político, un grupo de amigos e incluso una
identidad social. La idea de Segués es que muchas veces permanecemos allí no
porque sea lo mejor, sino porque tememos perder esa seguridad.
Como segundo punto, desde el campo de la psicología
cognitiva, sabemos que el cerebro humano tiene una fuerte tendencia a evitar la
incertidumbre. Incluso, existe un concepto denominado intolerancia a la
incertidumbre, relacionado con la ansiedad y por tal motivo, muchas personas
prefieren un trabajo mediocre conocido, antes que un futuro incierto.
Esto se debe porque prefieren una relación infeliz que solo
las llena por ratos, antes que quedarse solas y no porque sean irracionales,
sino porque la incertidumbre activa mecanismos de estrés muy intensos. Por eso,
esto también puede ser «el collar».
Un tercer punto podría ser la conformidad social. Si lo
analizamos bien, podemos darnos cuenta que aquí aparece uno de los fenómenos
clásicos estudiados por Solomon Asch, ya que sus experimentos demostraron que
muchas personas aceptan una respuesta incorrecta únicamente para no
diferenciarse del grupo. Es decir: la aceptación social puede ser más poderosa
que la verdad.
Por ejemplo, cuando Segués dice «el collar puede ser un
grupo» lo que logra es describir justamente este fenómeno. Por este motivo, muchas
personas renuncian a expresar ideas políticas, creencias religiosas,
orientación profesional y gustos personales, simplemente para conservar la
aceptación del grupo.
Un cuarto punto trataría sobre el problema de la identidad
social. Para esto, es menester analizar la teoría de la identidad social de
Henri Tajfel, puesto que, según ella, gran parte de nuestra autoestima depende
de los grupos a los que pertenecemos. Por eso abandonar un grupo puede sentirse
casi como perder una parte de uno mismo. Segués interpretar esto como una forma
de esclavitud psicológica, aunque conviene matizar que pertenecer a un grupo no
siempre implica perder libertad, pues podría ser (en algunos casos) una fuente
de cooperación, apoyo mutuo y crecimiento.
Por último, uno de los puntos más interesantes aparece al
final cuando trata sobre el poder mediante la dependencia. Cuando Segués
sostiene: «No puedes
controlar a un hombre que no tiene miedo a pasar hambre». Psicológicamente esto
alude al concepto de dependencia, pues cuanto más una persona depende de algo,
por ejemplo, dinero, aprobación, reconocimiento o afecto, más vulnerable se
vuelve al control. Es una idea cercana al concepto de poder desarrollado
por diversos psicólogos sociales: quien controla aquello que otro necesita
posee influencia sobre él. Así que aquí se debe tener mucho cuidado.
2. Perspectiva filosófica
Si somos muy observadores, nos daremos cuenta que Segués
toca varias tradiciones filosóficas y considero que es necesario abordarlas
para entender mejor el mensaje.
En primer lugar, tenemos al cinismo antiguo. Los filósofos
cínicos, especialmente Diógenes de Sinope, sostenían exactamente esta idea: Mientras
menos necesites, más libre eres.
Si recordamos, Diógenes vivía prácticamente sin posesiones
porque pensaba que cada necesidad adicional era una nueva cadena. Segués
reproduce casi literalmente esta filosofía de vida.
En segundo lugar, el estoicismo. Los filósofos estoicos,
especialmente Epicteto, enseñaban algo parecido: No eres libre cuando posees
muchas cosas. Eres libre cuando puedes vivir sin ellas.
Para entender mejor esto, es menester recordar que para los
estoicos la libertad consiste en gobernar los propios deseos. Si alguien puede
amenazarte quitándote algo, entonces todavía no eres completamente libre.
En tercer lugar, el existencialismo, sobre todo al de Jean-Paul
Sartre, ya que el francés sostuvo que muchas personas viven en «mala fe», es
decir, representan un personaje porque resulta más cómodo que asumir la
responsabilidad de decidir quién quieren ser realmente.
Cuando Segués afirma: «el collar es la versión de ti mismo
que sigues interpretando» describe precisamente esa idea.
Por último, Segués también parece hablarnos de una libertad
negativa. Para entender esto, es necesario mencionar al filósofo Isaiah Berlin,
quien distinguía entre dos clases de libertad.
La primera consiste en que nadie te impida actuar. La
segunda consiste en tener capacidad real para desarrollar tu vida. Segués
solamente enfatiza la primera, ya que, para él basta con que nadie sea tu dueño,
pero desde la filosofía política moderna eso es insuficiente, pues una persona
extremadamente pobre puede ser jurídicamente libre y, sin embargo, tener muy
pocas posibilidades reales de decidir su vida.
3. Análisis acerca del simbolismo del perro y el lobo
Luego de haber analizado bajo la perspectiva
psicológica-social y la filosófica, claramente sabemos que no representan
animales, representan dos modelos existenciales.
El perro simboliza estabilidad, protección, seguridad
(pero con dependencia de algo o alguien), obediencia y comodidad. Por su
parte, el lobo representa autonomía, seguridad (en sí mismo), responsabilidad y
autosuficiencia.
Es por esto que Segués presenta una dicotomía muy fuerte:
libertad o comodidad. Sin embargo, la vida humana rara vez funciona así. Desde
la psicología sabemos que las personas pueden tener independencia, relaciones
sanas, trabajo estable y autonomía moral, simultáneamente. Por ejemplo, un
empleo (un trabajo estable), no siempre es un «collar», ya que puede ser un proyecto
elegido libremente, una fuente de desarrollo personal o una expresión del
propio talento.
Lo mismo ocurre con una relación de pareja, pues no toda
relación implica dependencia, ya que una relación saludable puede aumentar la
libertad de ambos.
Al analizarlo desde la filosofía, Segués transmite una idea
filosófica poderosa: Cuanto más dependemos de cosas externas para sentirnos
seguros o valiosos, más fácil resulta que otros influyan o ejerzan control
sobre nosotros.
Desde la psicología social, esto puede entenderse como una
invitación a desarrollar autonomía psicológica, es decir, la capacidad
de tomar decisiones guiadas por los propios valores y criterios, sin quedar
excesivamente condicionado por la aprobación, el miedo al rechazo o la
necesidad constante de seguridad.
Desde la filosofía, el mensaje conecta con una larga
tradición que va desde los cínicos y los estoicos hasta corrientes
existencialistas: la libertad no consiste únicamente en carecer de un «amo»,
sino también en reducir aquellas dependencias que pueden convertirse en
instrumentos de dominación.
En última instancia, Segués no plantea tanto una elección
entre «ser perro o ser lobo», sino una pregunta más profunda: ¿qué
necesidades, miedos o comodidades de mi vida podrían estar limitando mi
capacidad de elegir libremente? La respuesta probablemente no sea renunciar
a toda seguridad, sino encontrar un equilibrio en el que la seguridad no se
obtenga al precio de perder la autonomía, ni la libertad se convierta en
aislamiento o precariedad permanente.
El Escritor Misterioso
3 de agosto de 2026

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